01 Feb 2006

¿SE PUEDE RECONOCER POR LA LETRA AL AGRESIVO Y AL VIOLENTO?

La presente nota fue editada en la Revista Buenos Aires Cultural del Café Tortoni en febrero de 2006

 

¿Se puede reconocer por la letra al agresivo y al violento?

 

Comencemos a responder con una afirmación. La Grafología, al ser una ciencia, nos permite reconocer a la persona agresiva y a la violenta. Se puede agregar que podría ser considerada una herramienta preventiva porque la escritura es una proyección gráfica de la personalidad: quien habla o piensa de una manera escribirá de igual forma, por lo podríamos evitar caer en situaciones desagradables futuras. Pero antes de entrar en datos técnicos generales que hacen a su reconocimiento escritural, esclarezcamos cuál es la diferencia entre AGRESIVIDAD y VIOLENCIA.

 

AGRESIVIDAD: es una energía vital positiva que hace que las personas sean capaces de superar pruebas para el logro de sus objetivos. Esta conducta puede direccionarse hacia los demás o hacia sí mismo y puede tener una cuota de alta o baja agresividad.

Si un sujeto no puede canalizar los impulsos agresivos hacia el exterior, la energía tiende a volverse hacia la persona provocando determinados trastornos en el orden físico o psíquico. Por otro lado si la agresividad está direccionada hacia los demás nos da indicio de caracteres fuertes, vivaces y emprendedores.

Escritura agresiva: tendrá forma angulosa, mayúsculas ampulosas, respetará una correcta distribución en los márgenes, los puntos/acentos/comas podrán estar colocados cerca de la letra siguientes, la presión será profunda, la dirección no superará los 10° ascendentes, la inclinación podrá verse vertical o levemente inclinada y la velocidad será rápida. Estos son algunos de los aspectos gráficos más sobresalientes.

 

VIOLENCIA: desgraciadamente es el síntoma acuciante del hombre de hoy y de la sociedad actual. Están presentes noticias sobre hechos violentos en el diario, radio y televisión.  La palabra “violencia” proviene del latín: violencia: fuerza, es el uso de la fuerza contra personas u objetos (o personas tomadas como objetos) con el fin de vencer su resistencia. Ejercer violencia, violar, significa quebrantar una ley, ejecutar una acción en contra de lo reglado, va en contra de... y dado que las leyes constituyen elementos vinculantes, la violencia quebranta los vínculos.

El acto violento se da entre el sujeto o conjunto de personas que lo ejercen y otro que lo soporta. Quienes la ejercen desmienten la malignidad del acto o suelen justificarla explicándolo. En algunas circunstancias el violento admite que lo hace “por que sí”, que irrumpe y ocurre. No se sabe como comenzó, por qué ocurrió, por ej. en barras, en festejos (como un fenómeno de grupo). En otros casos se puede hablar de una organización mental, un acto premeditado que justifica el mal trato, la crueldad; que toma por sorpresa al otro, como sucede cuando se pierde el respeto por el otro.

Hay dos ámbitos bien conocidos donde está instalada la violencia: la familia y la sociedad. Se entiende por violencia familiar todas la formas de abuso que se dan en las relaciones entre los miembros de la familia, toda conducta que por acción u omisión ocasiona daño físico y/o psicológico a otro miembro de la familia. Se considera un problema social, porque sus consecuencias trascienden el ámbito privado.

También se observan en el diario vivir violencias institucionales como falta de atención, de previsión y apoyo social, lentitud en la justicia, etc. que deja más vulnerables a quienes padecen situaciones de violencia familiar. El callar, el reiterativo “no te metas” por indiferencia o temor, la individualidad, la hipocresía, se encuentran en lo cotidiano.

Escritura violenta: se observarán irregularidades en el tamaño de la escritura/presión/inclinación/dirección. Hay temblores, retoques, cortes en la misma palabra, remiendos en las letras.

 

La denuncia del tema está planteada. ¿Cuál es desde nosotros la demanda? Ser nosotros desde nuestra tarea diaria, silenciosa capaces de colaborar para restaurar este grave síntoma del hombre de hoy y poder ver los colores que conforman lo mejor de cada ser humano. Poder trabajar en esta delicada tarea, rescatando al hombre desde su posibilidad de trascender, reconociendo sus sombras pero descubriendo también sus luces y mancomunadamente ser artífices verdaderos a favor de la NO VIOLENCIA.

 

Las escrituras que ilustran la presente nota corresponden la N* 1 agresivo masculino positivo 65 años, N* 2 agresivo femenino positivo 78 años, N* 3 y 4 violentos masculinos (es siempre negativo).

 

Agradezco el aporte de alguno de los cuerpos de escritura en la presente nota a la Prof. Elvira González. Grafoanalista UCA;  Adjunta en la Cátedra de Introducción a la Grafología Forense del IUPFA.

 

Prof. Ana María Occhipinti

 

Bibliografía:

“Grafología General” -Volumen I y II-  Prof. Pedro J. Foglia

“Grafología Forense”  Prof. Pedro J. Foglia

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portada de Buenos Aires Cultural - febrero 2006
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agresivo femenino
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agresivo masculino
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víctima 1
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víctima 2
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victimario 1
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victimario 2

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